EL ÓBOLO DE SAN PEDRO Y EL PAPA FRANCISCO

EL ÓBOLO DE SAN PEDRO Y EL PAPA FRANCISCO

Un vínculo antiguo

Mediante las donaciones al Óbolo se garantizan no solo las actividades de los Dicasterios de la Curia romana que asisten al Papa diariamente en el ejercicio de su ministerio, sino también numerosos proyectos de solidaridad a favor de los más necesitados.

Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha emprendido la reforma de las estructuras de la Curia, a fin de que “todas ellas se vuelvan más misioneras” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 27), para hacer la Curia “con-forme «a la Buena Nueva que debe ser proclamada a todos con valor y alegría, especialmente a los pobres, a los últimos y a los descartados»; con-forme a los signos de nuestro tiempo y de todo lo bueno que el hombre ha logrado, para responder mejor a las necesidades de los hombres y mujeres que estamos llamados a servir; al mismo tiempo, se trata de que la Curia sea más con-forme con su fin, que es el de colaborar con el ministerio específico del Sucesor de Pedro” (Discurso con ocasión de la Presentación de las felicitaciones navideñas de la Curia romana, 22 de diciembre de 2016).

El Santo Padre considera esencial la colaboración de cuantos trabajan en la Santa Sede al servicio del Papa, de la Iglesia, de las Iglesias locales, de los Obispos y de todos los fieles, y así lo ha manifestado en diversas ocasiones: “Sin el trabajo que hacéis, la labor de la Iglesia no marcharía bien, no se podría hacer tanto trabajo para la predicación del Evangelio, para ayudar a muchas personas, a los enfermos, a las escuelas, tantas cosas... Vosotros formáis parte de esta “cadena” que lleva adelante nuestro trabajo de Iglesia” (Discurso con ocasión del Encuentro con los empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, 21 de diciembre de 2017).

Por lo que se refiere a la solidaridad con los hermanos necesitados, con motivo de la pandemia de COVID-19, el Papa Francisco ha llamado la atención sobre las nuevas formas de pobreza que se han sumado a las precedentes, especialmente entre tantas familias que se han encontrado de la noche a la mañana en apuros económicos.

A esta situación excepcional “no se puede dar una respuesta habitual -ha dicho el Santo Padre-, sino que se requiere una reacción nueva, diferente. Para ello es necesario tener un corazón que sepa “ver” las heridas de la sociedad y manos creativas en la caridad activa. Un corazón que vea y unas manos que hagan. Estos dos elementos son importantes para que una acción caritativa siempre sea fecunda”.

“Hay que saber mirar las heridas humanas con el corazón para “preocuparse de todo corazón” por la vida del otro. Así ya no es sólo un extraño necesitado de ayuda, sino, antes que nada, un hermano, un hermano que pide amor. Y sólo cuando nos preocupamos de todo corazón por alguien podemos responder a esta expectativa. Es la experiencia de la misericordia: miseri-cor-dare, dar el corazón a los míseros” (Discurso a los socios del Círculo de San Pedro, 25 de septiembre de 2020).

Gracias a la generosidad de cuantos donan al Óbolo de San Pedro, el Papa Francisco puede cuidar de muchos hermanos en dificultad enviándoles una ayuda concreta (para saber más, visite las secciones “Emergencia COVID-19” y “Obras realizadas”).

“Os agradezco el Óbolo de San Pedro que recogéis todos los años en las iglesias de la ciudad y que me ofrecéis” (Discurso a los socios del Círculo de San Pedro, 25 de septiembre 2020).

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