¿Qué es el Óbolo?

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El Óbolo de San Pedro

 

Se llama Óbolo de San Pedro a una ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre, como expresión de apoyo a la solicitud del Sucesor de Pedro por las múltiples necesidades de la Iglesia universal y a sus obras de caridad en favor de los más necesitados.

Las finalidades del Óbolo

La contribución del Óbolo al Papa para el ejercicio de su misión universal se manifiesta de dos formas: la financiación de las actividades de servicio desarrolladas por la Curia (por ejemplo: formación del clero, comunicación, promoción del desarrollo humano integral, de la educación, de la justicia, etc.); y la financiación de las numerosas obras de asistencia material directa a los más necesitados.

El Óbolo tiene, por tanto, una doble finalidad

1)     Sostener la misión universal del Sucesor de San Pedro, quien para llevarla a cabo se sirve de un conjunto de organismos que toman el nombre de Curia Romana (cf. cc. 360-361 CIC) y de más de cien Representaciones pontificias dispersas por todo el mundo (cf. cc. 362ss. CIC). 

2)     Apoyar las obras de caridad del Papa a favor de los más necesitados.

El uso de los ingresos

Las ofertas de los fieles se destinan al apoyo de las actividades del Santo Padre en favor de toda la Iglesia Universal. Dichas actividades son las que realiza la Santa Sede. El Papa, como Pastor de toda la Iglesia, se preocupa tanto de las necesidades de evangelización (espirituales, educativas, de justicia, de comunicación, de caridad política, de actividad diplomática…) como de las necesidades materiales de diócesis pobres, institutos religiosos y fieles en grave dificultad (pobres, niños, ancianos, marginados, víctimas de las guerras y de los desastres naturales, educación católica, ayuda a prófugos y migrantes, ayudas especiales a diócesis en situación de necesidad, etc.)

Cada servicio prestado por la Santa Sede y destinado a toda la Iglesia Universal es posible gracias al Óbolo, que garantiza la actividad de los Dicasterios que asisten cada día al Papa en el ejercicio de su ministerio. Para vigilar sobre la máxima eficiencia de la Curia y sobre el empleo de las ayudas recibidas, en estos últimos años se ha puesto en marcha un proceso de reorganización de los Dicasterios orientado a reducir al máximo los gastos de funcionamiento interno en favor de los destinados a finalidades asistenciales y misioneras.

Tradicionalmente, la colecta del Óbolo de San Pedro tiene lugar en la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, o en el domingo más cercano. En la iglesia donde participa en la Misa, cada fiel está invitado a ofrecer su contribución, pequeña o grande, según la propia disponibilidad y generosidad. Otras recogidas de fondos para el Santo Padre son la Jornada Misionera Mundial, que se celebra anualmente el penúltimo domingo de octubre; y la Colecta para Tierra Santa, cada Viernes Santo. Para obtener más información, visite el sitio web de las Obras Misionales Pontificias y de la Congregación para las Iglesias Orientales.

 

 

La contribución según el can. 1271 CIC

El can.  1271 CIC se refiere a los Obispos, quienes, en razón de su vínculo de unidad con el Sucesor de San Pedro y según las posibilidades de sus Diócesis, están también llamados a procurar a la Sede Apostólica los medios que necesita para servir a la Iglesia Universal. A diferencia del Óbolo de San Pedro, la contribución prevista por este canon no tiene una finalidad caritativa, sino que está destinada exclusivamente a las actividades institucionales de la Santa Sede.

 

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