Apresurémonos a recorrer senderos de paz y de fraternidad. Alegrémonos por los signos concretos de esperanza que nos llegan de tantos países, empezando de aquellos que ofrecen asistencia y acogida a quienes huyen de la guerra y de la pobreza.
(Mensaje «Urbi et Orbi», 9 de abril de 2023)
Esto es lo primero que quiero aconsejaros: la ternura. ¿Cómo hace Dios las cosas? Con tres actitudes: cercanía, misericordia y ternura. Así es Dios: cercano, misericordioso y tierno. Atención, no hablo de sentimentalismo, no. Hablo de un rasgo del amor de Dios del cual hoy hay más necesidad que nunca. A veces hace más bien una caricia dada de corazón que unas monedas.
(Discurso a los socios del Círculo de San Pedro, 20 de febrero de 2023)
No nos cansemos de acoger con generosidad: no solo ahora, en la emergencia, sino también en las semanas y los meses que vendrán.
(Ángelus, 20 de marzo de 2022)
Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.
(Mensaje para la Cuaresma 2021)
Hay que saber mirar las heridas humanas con el corazón para “preocuparse de corazón” por la vida del otro. De este modo, ya no es sólo un extraño necesitado de ayuda, sino, antes que nada, un hermano, un hermano que pide amor. Y sólo cuando nos preocupamos de corazón por alguien podemos responder a esta expectativa. Es la experiencia de la misericordia: miseri-cor-dare, dar el corazón a los míseros.
(Discurso a los socios del Círculo de San Pedro, 25 de septiembre de 2020)
A una situación excepcional no se puede dar una respuesta habitual, sino que se requiere una respuesta nueva, diferente. Para ello es necesario tener un corazón que sepa “ver” las heridas de la sociedad y manos creativas en la caridad activa. Un corazón que vea y unas manos que hagan. Estos dos elementos son importantes para que una acción caritativa sea siempre fecunda.
(Discurso a los socios del Círculo de San Pedro, 25 de septiembre de 2020)
Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.
(Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia, 27 de marzo de 2020)
Cuando soy misericordioso, soy un verdadero hijo del Padre, porque el Padre es misericordioso.
(Tweet @Pontifex_es, 13 de septiembre de 2018)
La fe en Jesús nos permite cumplir las obras de Dios. Si nos dejamos implicar en esta relación de amor y de confianza con Jesús, seremos capaces de realizar buenas obras que perfumen a Evangelio, por el bien y las necesidades de los hermanos.
(Ángelus, 5 de agosto de 2018)
Frente al grito de hambre —toda clase de «hambre»— de tantos hermanos y hermanas en todas partes del mundo, no podemos quedarnos como meros espectadores alejados y tranquilos. El anuncio de Cristo, pan de vida eterna, requiere un generoso compromiso de solidaridad con los pobres, los débiles, los últimos, los indefensos.
(Ángelus, 29 de julio de 2018)
El Círculo de San Pedro desde muchos años es una hermosa realidad de asistencia y de ayuda para los pobres: un sarmiento de la rica y fecunda “vid” de la caridad, expresión de la “viña” eclesiástica de Roma. Vosotros os esforzáis por ser el rostro de una Iglesia que se extiende hacia los confines, que nunca se detiene, sino que camina para ir hacia los hermanos y hermanas que tienen hambre y sed de escucha, de intercambio, de proximidad, de solidaridad. ¡Os exhorto a seguir este camino! En vuestra actividad, no os avergoncéis de la carne herida del hermano; al contrario, en cada persona necesitada y que sufre descubrid el rostro de Cristo. Sed misioneros valientes de la caridad cristiana y no os canséis de atestiguar la misericordia y la bondad de Dios, volviéndoos instrumentos de consuelo para muchas personas frágiles y desesperadas.
(Audiencia con los miembros del Círculo de San Pedro, 12 de mayo de 2018)
No puede haber una verdadera comunión y un compromiso por el bien común y la justicia social sin la fraternidad y sin compartir
(Regina Coeli, 2 de abril de 2018)
Sin el trabajo que hacéis, la labor de la Iglesia no iría bien, no se podría hacer tanto trabajo para la predicación del Evangelio, para ayudar a muchas personas, a los enfermos, a las escuelas, tantas cosas... Vosotros formáis parte de esta “cadena” que lleva adelante nuestra misión como Iglesia.
(Discurso a los empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, 21 de diciembre de 2017)
La esperanza que nos ha sido donada no nos separa de los demás… Es un don extraordinario del que estamos llamados a hacernos ‘canales’, con humildad y sencillez, para todos. Y entonces nuestro mayor orgullo será tener por Padre a Dios, que abre su casa a todos, empezando por los últimos y los que están lejos, para que como hijos suyos aprendemos a consolarnos y a sostenernos los unos a los otros.
(Audiencia General, 15 de febrero de 2017)
Todos juntos somos una gran fuerza de apoyo para todos los que han perdido la patria, la familia, el trabajo y la dignidad.
(Audiencia General, 26 de octubre de 2016)
Nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidaridad.
(Mensaje para la celebración de la XLIX Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2016)
Una vida memoriosa necesita de los demás, del intercambio, del encuentro, de una solidaridad real que sea capaz de entrar en la lógica del tomar, bendecir y entregar en la lógica del amor.
(Santa Misa en la plaza del Cristo Redentor en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9 de julio de 2015)
El bien común es algo más que la suma de intereses individuales; es un pasar de lo que «es mejor para mí» a lo que «es mejor para todos».
(Encuentro con las Autoridades Civiles en la Catedral de La Paz, Bolivia, 8 de julio de 2015)
Solidaridad es hacerse cargo del problema del otro.
(Discurso a los jóvenes, Asunción, Paraguay, 12 de julio de 2015)
Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo.
(II Conferencia Internacional sobre Nutrición, 20 de noviembre de 2014)
La Chiesa siamo tutti noi! Tutti coloro che seguono il Signore Gesù e che, nel suo nome, si fanno vicini agli ultimi e ai sofferenti, cercando di offrire un po’ di sollievo, di conforto e di pace”.
(Udienza Generale, 29 ottobre 2014)
Dirigimos nuestra oración a María, modelo de evangelización humilde y alegre, para que la Iglesia sea el hogar de muchos, una madre para todos los pueblos y haga posible el nacimiento de un nuevo mundo.
(Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2014, 8 de junio de 2014)
¿Qué haremos, cómo obraremos en el próximo año, para hacer un poco mejor nuestra ciudad? La Roma del año nuevo tendrá un rostro aún más hermoso si logra ser un poco más rica en humanidad, hospitalaria, acogedora; si todos nosotros somos atentos y generosos hacia quien está en dificultad.
(Homilía durante la Celebración de las Primera Vísperas, Basílica Vaticana, 31 de diciembre de 2013)
Tu corazón, cuando te encuentres con aquél que más necesita, ¡se va a empezar a agrandar, agrandar, agrandar! Porque el encuentro multiplica la capacidad del amor.
(Videomensaje en la fiesta de San Cayetano, 7 de agosto de 2013)
La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos. Ese amor que viene de Dios y que hace que lo compartamos entre nosotros y nos ayudemos.
(Ángelus, 4 de agosto de 2013)
Sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. Pensemos en la multiplicación de los panes de Jesús. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.
(Visita a la comunidad de Varginha (Manguinhos), Río de Janeiro, 25 de julio de 2013)
Que también en nuestra vida cristiana oración y acción estén siempre profundamente unidas. Una oración que no conduce a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, el hermano en dificultad, es una oración estéril e incompleta.
(Ángelus, 21 de julio de 2013)
Qué hermoso sería si cada noche pudiéramos decir: Hoy he realizado un gesto de amor hacia los demás.
(Tweet @Pontifex_es, 29 de abril de 2013)